Viajar con menos equipaje y evitar cargar grandes valijas durante todo un itinerario es una opción que comienza a hacerse más visible entre los viajeros argentinos. La modalidad permite enviar determinados elementos por courier internacional para recibirlos directamente en el destino elegido o incluso devolverlos a casa cuando ya no son necesarios.
Puede resultar especialmente útil en viajes con varias escalas o para transportar objetos voluminosos, como bicicletas, equipos de esquí y palos de golf. “Es algo que se fue instalando como una tendencia, no solo en Argentina, sino a nivel mundial”, explicó Santino Rebuffo, Country Manager de Mail Boxes Etc. (MBE) Argentina, en diálogo con Amo Viajar.

Cómo funciona el envío de equipaje por courier
A diferencia de una valija despachada con la aerolínea, se trata de un envío postal internacional sujeto a requisitos aduaneros en origen y destino. Por eso es importante planificarlo con anticipación y analizar qué se transportará, el embalaje necesario y las restricciones del país receptor.
“Lo mejor es planificar con la mayor anticipación posible para poder coordinar los aspectos operativos”, recomendó Rebuffo.
Según el tipo de producto, el paquete puede retirarse en el domicilio o requerir un embalaje profesional. Esto último es especialmente importante para elementos delicados o de grandes dimensiones.
Esquís, bicicletas y golf: cuándo puede ser útil
El turismo deportivo es uno de los segmentos donde esta modalidad cobra mayor sentido. Quienes viajan para esquiar, jugar al golf o realizar cicloturismo suelen necesitar equipamiento difícil de trasladar durante un recorrido por varias ciudades.
Otro ejemplo son los viajeros que realizan expediciones a la Antártida y luego continúan por otros destinos argentinos. “Cuando el viaje sigue para Córdoba o Salta, ya no necesitamos la campera de cuatro capas”, ejemplificó Rebuffo al explicar cómo parte de ese equipamiento puede enviarse directamente de regreso a casa.

¿Cuánto cuesta viajar sin valijas?
No existe una tarifa única. El precio se determina por el peso facturable, que considera el mayor valor entre el peso real y el volumétrico. Este último depende de las dimensiones del paquete.
Por eso, el embalaje puede modificar considerablemente el costo. En el caso de una bicicleta, por ejemplo, desmontar algunas piezas permite reducir el tamaño de la caja y, con ello, el peso volumétrico.
“Un producto mal embalado puede ocupar más que su peso real, por lo que la tarifa se puede multiplicar en detrimento del presupuesto del viajero”, explicó Rebuffo.
Vinos, compras y souvenirs: atención a las restricciones
El servicio también puede utilizarse para enviar compras, artesanías y recuerdos adquiridos durante un viaje. Sin embargo, existen productos que requieren controles adicionales.
Los vinos son un ejemplo: las condiciones de ingreso cambian según el país e incluso, como ocurre en Estados Unidos, pueden variar de un estado a otro. Lo mismo puede suceder con determinados alimentos y cosméticos.
“No hay una respuesta lineal u homogénea, sino que depende de qué estemos enviando y a dónde”, advirtió Rebuffo.
La modalidad incorpora además seguimiento del envío y puede complementarse con un seguro internacional para cubrir determinados bienes durante el transporte.
Para quienes realizan itinerarios largos, combinan destinos con climas diferentes o viajan con equipamiento deportivo, enviar parte del equipaje por separado suma una alternativa. No reemplaza necesariamente a la valija tradicional, pero puede resolver un problema concreto: evitar cargar durante todo el viaje aquello que solo se utilizará durante una parte del recorrido.
