En la décimo tercera edición de Latin America’s 50 Best Restaurants, la gastronomía argentina volvió a confirmar su peso en la región con ocho restaurantes ubicados entre los cincuenta mejores de América Latina. El dato refuerza la solidez y diversidad de la escena local, en un año donde el primer puesto sorprendió al quedar en manos de El Chato, de Bogotá, Colombia, desplazando a varios favoritos históricos del ranking.
La ceremonia se realizó en Antigua, Guatemala, la primera ciudad centroamericana en ser sede del evento. Su entorno colonial fue el escenario de una semana intensa de actividades previas, que incluyeron charlas, encuentros profesionales y cenas colaborativas, reuniendo a chefs, periodistas y referentes del sector gastronómico del continente. En ese marco se desarrollaron los #50BestTalks, donde cocineros de distintos países reflexionaron sobre cocina, identidad y sostenibilidad como ejes centrales de sus proyectos.
Entre las actividades destacadas estuvieron las Signature Dinners, con propuestas conjuntas entre cocinas locales e internacionales. Un ejemplo fue la colaboración del restaurante porteño Niño Gordo con Barriga Llena, en Antigua, donde se fusionaron platos emblemáticos de ambos espacios, reforzando el espíritu de intercambio cultural que caracteriza al evento.
En cuanto a la participación argentina, Don Julio fue el restaurante mejor posicionado del país, alcanzando el tercer lugar del ranking. La histórica parrilla porteña continúa consolidándose como un ícono internacional, respaldada por la calidad de sus carnes, su servicio y una propuesta integral que ya cuenta con reconocimiento Michelin. Además, El Mercado del Hotel Faena debutó en la lista en el puesto 27 y sumó un logro adicional para el país con la distinción a Maximiliano Pérez como mejor sommelier de América Latina, gracias a una carta que recorre los terroirs argentinos con una mirada contemporánea.
Otros restaurantes argentinos que mostraron avances significativos fueron Niño Gordo, que escaló hasta el puesto 21; El Preferido de Palermo, que reafirmó el valor del bodegón clásico; Aramburu, referente de la alta cocina con dos estrellas Michelin; Trescha, joven proyecto de fine dining; Crizia, especializado en productos de mar; y Julia, una propuesta íntima enfocada en la microestacionalidad.
Además, Argentina sumó seis restaurantes entre los puestos 51 y 100, lo que refleja una escena amplia y diversa. En conjunto, los resultados confirman que la gastronomía argentina mantiene una presencia sostenida y competitiva en el mapa latinoamericano, combinando tradición, innovación y una fuerte identidad propia.
Con información de Clarín
