París no siempre se revela de golpe. A veces empieza como una idea lejana, una imagen repetida en películas, una promesa que se guarda durante años. Para Ivana Gutt, licenciada en Turismo, egresada de la UNS, y guía oficial en Francia, la experiencia de conocer y vivir París fue un proceso largo, íntimo y profundamente transformador, que hoy se traduce en una manera particular de invitar a otros a descubrir la ciudad.
El camino profesional de Ivana comenzó en la Argentina, entre universidades, agencias de viajes y organismos públicos, hasta que apareció la posibilidad de emigrar. “Yo siempre tuve como el bichito de querer emigrar, de querer hacer algo nuevo por mi cuenta, y si bien había estudiado la carrera de guía, nunca había podido ejercer acá”, relata. Ese impulso la llevó a París en 2019, primero con una visa Working Holiday y luego, tras la pandemia, con un permiso como trabajadora independiente que le permitió consolidar su proyecto personal: Descubramos París.
Ese recorrido administrativo y vital se entrelaza con una historia de amor con la ciudad. “Yo siempre desde chiquita tenía como esa idea de ganas de conocer París, La que siempre nos muestran en la película y demás, y en el 2010 tuve la oportunidad de ir, de conocerla realmente, ver qué es lo que estaba pasando, fue un regalo de recibida de mi padre, así que fui con una amiga y tengo un video que estoy arriba de la Torre Eiffel, donde digo: ‘Mamá, papá, me quedo a vivir acá», cuenta. Esa escena resume una certeza temprana que años después se volvió realidad.

Conocer París, según Ivana, exige tiempo y ritmo propio. Ella ofrece sus servicios desde Instagram, donde se puede localizar con el usuario @descubramosparis. Para quienes llegan por primera vez, recomienda al menos cuatro días, y comenzar por el origen de la ciudad. “Yo siempre lo que propongo en principio es el casco histórico de París, que para que nos ubiquemos, París tiene islas: la Ile de la Cité, la Isla de San Luis y la Isla de los Cisnes. En la primera es donde comenzó toda la historia de París, con los primeros habitantes, los parisis, los celtas, los romanos y demás”. Desde allí, el recorrido se expande hacia barrios con identidades muy marcadas.
Montmartre ocupa un lugar especial en su relato. “Es el barrio bohemio de París, el barrio de los impresionistas, de los cabarets, hay muchísima historia por ahí, que al ser al principio un pueblito en las afueras de París, que recién se anexó en 1860, sigue teniendo esa impronta, callecitas empedradas, todos los edificios diferentes, entonces parece que está fuera de París”. El barrio latino y la zona monumental de la Belle Époque completan ese mapa esencial.

Ivana insiste en que París se vive caminando, aunque adapta sus tours a cada viajero. “El tour privado es sentarme, ver qué es lo que quieren, sentir París también, no solo desde lo turístico, sino también vivirlo como una persona normal. Que vayamos con un baguette abajo del brazo», comenta. Esa búsqueda de cotidianidad atraviesa su forma de guiar.
La ciudad, sin embargo, no es solo postal. El clima extremo, el cambio climático y las nevadas recientes también forman parte de la experiencia. “De hecho, este año que pasó, tuvimos una semana y media de 43 grados y no hay aire acondicionado en ningún lado. ¿Por qué? Porque, primero, las fachadas de todos los edificios son sitios históricos de la ciudad”, explica, al describir las tensiones entre patrimonio y vida diaria.
Entre los imperdibles, Ivana destaca Versalles como una visita clave. “Luis XIV, con su mente brillante, psicópata y todo, ha creado algo maravilloso. Yo digo que es como una jaula de oro lo que ha creado… quería tener a todos los nobles controlados ahí adentro y que todo suceda en Versailles”. El Louvre completa ese recorrido histórico y simbólico, no solo como museo sino como emblema de acceso al arte.
