Cuando se arma un itinerario por Budapest aparecen rápidamente el Parlamento, el Danubio, el Castillo de Buda y los tradicionales baños termales. Pero hay otro lugar que merece un espacio en la agenda: el New York Café.

Ubicado en el histórico New York Palace, el café abrió sus puertas en 1894 y rápidamente se convirtió en un punto de encuentro para escritores, periodistas y artistas de la ciudad.
Una arquitectura para mirar hacia arriba
El principal atractivo del New York Café está en su interior. Columnas de mármol, lámparas monumentales, frescos en los techos, esculturas y una abundante ornamentación dorada crean un ambiente que parece salido de otra época.

Amo Viajar tuvo la oportunidad de conocerlo durante un viaje y puede dar fe de que las fotografías no alcanzan a transmitir completamente la dimensión y riqueza de sus salones.
El edificio fue diseñado por los arquitectos Alajos Hauszmann, Flóris Korb y Kálmán Giergl, y forma parte de uno de los conjuntos arquitectónicos más destacados de Budapest.
Una historia ligada a la literatura
Durante su época de esplendor, el café fue mucho más que un lugar para tomar algo. La vida cultural de Budapest tuvo allí uno de sus puntos de encuentro, especialmente entre escritores y periodistas.

Incluso existe una famosa leyenda vinculada al escritor Ferenc Molnár, quien habría arrojado las llaves del café al Danubio para evitar que alguna vez cerrara. La historia forma parte del imaginario del lugar, aunque el propio establecimiento reconoce que existen distintas versiones sobre el episodio.
Tras décadas de cambios y deterioro, el New York Café recuperó su antiguo esplendor con una importante restauración que finalizó en 2006.

Un imperdible para el itinerario
Visitar el New York Café no requiere dedicarle una jornada completa. Puede incorporarse fácilmente a un recorrido por Budapest, haciendo una pausa para tomar un café y, sobre todo, para disfrutar de su arquitectura.
Para el viajero que busca conocer la historia y la identidad de una ciudad, es una parada especialmente recomendable: un café que funciona también como museo vivo de la arquitectura y la cultura de Budapest.

