Desde el corazón de Córdoba, un ómnibus Scania 420 transformado en hostel rodante recorre las rutas argentinas llevando mucho más que pasajeros: transporta sueños, amistad y una forma distinta de viajar. Su creador, Facundo Grosso, un exchofer de larga distancia y diseñador industrial, convirtió una vieja idea en una experiencia única que combina hospitalidad, aventura y comunidad.
“Yo soy apasionado por los ómnibus, de chiquito era fan de los ómnibus, y siempre se me ocurrían cosas que por qué no existían en ellos”, cuenta Facundo, recordando cómo hace más de 15 años había anotado en una libreta el propósito de crear un hostel rodante. Hoy, ese sueño cobra forma en el Hostel Bus Argentina, un proyecto que fusiona su amor por el diseño con su experiencia al volante.
El primer viaje fue toda una odisea. “Teníamos colchones tirados en el piso, uno traía una cocina de su casa, otro una heladera, otro una bacha. Y así, entre todos los de esa tribu viajera, armamos el cole como para salir de ese viaje.” Aquel comienzo improvisado marcó el espíritu colaborativo que todavía define a esta propuesta: los viajeros se organizan, cocinan juntos, comparten gastos y convierten cada travesía en una pequeña comunidad sobre ruedas.
Hoy el hostel es un ómnibus de doble piso que cuenta con cocina equipada, comedor, living, bar, habitaciones y baños en ambos pisos. “En la noche se arma el bar, porque tenemos una barra, se arma el boliche, el baile, todo lo lindo; y durante el día es el lugar preferido para tomar mate y mirar los paisajes.” El micro puede alojar hasta 14 personas, aunque en los viajes de fin de año llegan a adaptarlo para 20.
“Cada viaje tiene su magia. Hace poco fuimos a celebrar el Año Nuevo Inca en Catamarca y hace poco fuimos a los carnavales de Humahuaca. Cada viaje te emociona diferente», dijo.
Los recorridos, muchas veces sugeridos por los seguidores del proyecto, se organizan desde Córdoba, donde Facundo vive junto a su madre. Entre las próximas rutas menciona Fiambalá, los Esteros del Iberá y la Ruta de Adobe, siempre con la idea de combinar naturaleza, cultura y amistad.
“Yo no soy una empresa de turismo ni una agencia de viajes. Estoy cumpliendo mi sueño y organizo los viajes donde medianamente me piden y yo puedo ir. Los invito a participar y a subirse conmigo», señaló y agregó que el contacto se establece a través de su cuenta en Instagram, @hostelbusargentina.
Pero más allá de la logística, lo que distingue esta experiencia es la pasión que la impulsa. Como él mismo resume con humor: “Hago todo yo mismo: pateo el córner, cabeceo, atajo. Cuando viajamos soy el chofer, el guía, el coordinador, el parrillero, el asador… así que nada, tengan paciencia, que lo hago todo de corazón.”
