Las playas más lindas, las ciudades imperdibles, los mejores destinos. Cualquiera puede ser la excusa para hablar de aquellos lugares a los que «hay que ir», que «hay que conocer», que marcan tendencia, que se ponen de moda o que brillan en redes sociales y convocan a muchos turistas.
Pero también hay que tener claro que varios de estos destinos pueden resultar frustrantes por exceso de turistas. En algunos casos, basta con cambiar de temporada y no viajar cuando viaja todo el mundo. Pero no siempre es posible.
Son ya famosas las protestas cada vez más frecuentes en destinos europeos que especialmente en verano desbordan de gente, como Barcelona o Islas Canarias, en España; Venecia en Italia o Atenas con sus infinitas colas bajo el sol para visitar la Acrópolis o para sacarse una foto con el atardecer en Santorini, Grecia.
Más allá de estos casos famosos, aquí mencionamos algunos otros lugares de mundo muy atractivos, pero que, afectados por al turismo masivo, comenzaron a degradarse a tal punto de que muchos expertos en viajes sugieren esquivarlos y seguir rumbo a otros sitios.
Bali, indonesia
La creciente llegada de turistas llevó a un desarrollo demasiado rápido y descontrolado. ¿Consecuencias? Degradación de las áreas naturales de Bali y un desgaste de su patrimonio ambiental y cultural.
Miles de viajeros llegan a este destino en busca de aquellas fotos soñadas que han visto en Instagram, pero la realidad con la que se encuentran es muy diferente.
Lo que no sale en las fotos: multitudes, tráfico, basura y el ruido de construcciones que son cada vez más, luego de la pandemia y el auge del turismo.

Koh Samui (Tailandia)
Otro destino del Sudeste Asiático que sufre los embates de la fama y el turismo excesivo.
El nombre de Koh Samui no era ajeno a los viajeros que llegaban a Tailandia, pero se puso totalmente de moda tras el estreno de la tercera temporada de The White Lotus
Las vivencias de los protagonistas de la serie en un hotel de lujo trajo un incremento de visitantes a la isla… que preocupa.
El desarrollo turístico acelerado de Koh Samui incrementó los problemas de escasez de agua, una gestión inadecuada de residuos y hasta el daño en sus arrecifes de coral.

Por otro lado, los locales se preguntan: cuando se estrene una nueva temporada de The White Lotus en otro rincón del planeta o cuando el interés efímero de las redes se vuelque a otra playa… qué pasará con la economía de este particular destino tailandés.
Monte Everest (Nepal y China)
La foto se repite año a año: una fila de aventureros en una posición riesgosa, haciendo fila para hacer cumbre. También la de los campamentos que quedan llenos de residuos desparramados.
Desde Fodors, las famosas guías de viajes, dijeron: “El Everest ha aparecido dos veces en la lista de ‘No hacer’ de Fodor’s: una en 2018 y otra este año (2025)”.
Y explican: “Cualquiera que considere la expedición debería reflexionar sobre la degradación ambiental y el daño a las comunidades locales causado por la comercialización de esta montaña sagrada”.

Hay gran preocupación por el creciente número de personas que se amontonan en el Everest para intentar escalar la cima, por la acumulación de basura que generan (en la temporada 2024 se retiraron 11 toneladas de basura) y por un medio ambiente maltratado.
Agrigento (Italia)
Fundada en el 581 a. C., Agrigento es una de las ciudades más antiguas de Sicilia, algo que se puede ver en el Parque Arqueológico del Valle de los Templos (Patrimonio Mundialde la UNESCO).
Este destino de Sicilia, que este año ha sido Capital Italiana de la Cultura 2025 sufre una grave crisis por la escasez de agua. Y aunque muchas veces este tipo de situaciones resultan ajenas a los turistas, sí afectan particularmente a los habitantes locales. El incremento del turismo que supone un año especial, no ayuda.
Kioto (Japón)
En octubre pasado, Japón aprobó un nuevo impuesto hotelero que tiene como objetivo frenar los efectos del turismo masivo. Lo recaudado se utilizará para financiar medidas contra la saturación y mejorar la sostenibilidad turística.
Hay que recordar que en 2024, Japón recibió la cifra récord de 36,9 millones de turistas internacionales, un 15,6% más que en 2019.
Estas cifras son atractivas porque impulsan la economía local, pero también es cierto que la masividad del turismo trae problemas como la congestión de tránsito (y de tránsito humano, como lo que se vive en los senderos del Monte Fuji), molestias para los residentes y daños en el patrimonio cultural.
Fuente: Clarín
