El avance de la selección argentina en el Mundial volvió a despertar un fenómeno que trasciende al fútbol: el turismo deportivo. Gabriel Melatini, de Melatini Viajes, explicó que el interés creció notablemente conforme avanzó el torneo y que la influencia de Messi continúa siendo determinante para movilizar a los argentinos.
Según el operador turístico, el principal obstáculo ya no son los vuelos sino las entradas, cuyo valor se dispara a medida que Argentina avanza de ronda.
«Hoy en realidad lo que hay es poco y nada y es lo que manda el sistema. Lo que estamos comercializando ahora, que quedan muy poquitas entradas, es categoría 2 para dieciseisavos de final. Ya la revisamos en Miami y no hay mucho más que eso», relató.
La diferencia respecto de otros mundiales también radica en la política de comercialización implementada por FIFA, que modificó completamente el mercado de tickets.
«Tengo la página abierta de FIFA y lo único que se consigue en este momento son las Hospitality, las que son VIP con costos arriba de 8.000 o 9.000 dólares. Nosotros tenemos categoría 2, con muy poca disponibilidad, y puede costar entre 4.500 y 5.500 dólares una entrada», explicó Melatini.

Miami es una ciudad con una importante comunidad de residentes argentinos, tiene el estadio donde juega la Selección que posee una capacidad menor a la de otros escenarios mundialistas, lo que incrementa aún más la demanda.
Paradójicamente, mientras los tickets baten récords, los vuelos atraviesan un momento muy diferente. Melatini contó que «uno entra al sistema y los aéreos están mucho más baratos de lo que valen normalmente».
Para quienes evalúan viajar sin entrada con la esperanza de conseguir una en destino, Melatini recomienda actuar con cautela: «El que va al Mundial ahora sin una entrada tiene que saber que ya no existe esa fantasía de conseguir un ticket barato en la reventa. Tiene que ponerse en la cabeza que una entrada la va a pagar unos 5.000 dólares.»
Aun así, reconoce que la lógica económica muchas veces queda relegada cuando entra en juego la pasión futbolera. De hecho, asegura que con el dinero que cuesta un solo ticket podrían realizarse viajes mucho más extensos por otros destinos del mundo.
«Por menos del valor de una entrada te podés ir a los viñedos de Francia. Esto nunca es meterse con la pasión de la gente. No sos un tonto si te gastás 5.000 dólares; sos un hincha que quiere cumplir el sueño de ver a Messi», agregó.
