Durante años, muchos viajeros repitieron una regla casi automática: buscar pasajes los martes para encontrar mejores precios. La idea se instaló como un supuesto truco infalible para ganarle al sistema, pero los datos más recientes muestran que ese hábito perdió fuerza. En 2026, las tarifas aéreas responden a una lógica mucho más dinámica, marcada por algoritmos, demanda en tiempo real, temporada, ocupación de vuelos y comportamiento de los usuarios.
Un informe reciente de Expedia señala que el viernes aparece ahora como el día más conveniente para reservar vuelos, mientras que el domingo suele ubicarse entre los más caros. La diferencia no siempre es determinante, pero puede rondar el 3% y volverse más visible en rutas internacionales o pasajes de mayor valor.
De todos modos, los especialistas coinciden en que el verdadero ahorro no depende tanto del día en que se compra, sino del día en que se viaja. Según Expedia, volar un viernes en rutas internacionales puede ser hasta un 8% más barato que hacerlo un domingo, mientras que en vuelos domésticos de Estados Unidos el martes aparece como una alternativa más económica, con ahorros de hasta el 14% frente al domingo.
Otros relevamientos apuntan en la misma dirección: viajar entre lunes, martes y miércoles suele ser más barato que hacerlo cerca del fin de semana. Datos difundidos por Google Flights indican que los vuelos de mitad de semana pueden representar un ahorro promedio cercano al 13%, mientras que el domingo continúa entre los días más costosos para despegar.
La anticipación también cambió. Comprar con muchísimos meses de margen no siempre garantiza el mejor precio. Para vuelos domésticos, algunos estudios ubican una ventana conveniente entre uno y tres meses antes del viaje, mientras que para rutas internacionales se recomienda comenzar a monitorear antes, activar alertas y comprar cuando el valor cae dentro de un rango razonable.
La temporada sigue siendo otro factor central. Expedia identifica a agosto como uno de los meses más accesibles para viajes internacionales, con tarifas sensiblemente más bajas que en diciembre, mientras que los períodos de alta demanda —vacaciones, fiestas y fines de semana largos— tienden a encarecer los pasajes.
En síntesis, el viejo consejo de comprar un martes ya no alcanza. La mejor estrategia combina flexibilidad para elegir fecha de salida, seguimiento de precios, comparación entre aeropuertos cercanos y una lectura más amplia del calendario. Hoy, viajar barato depende menos de un truco fijo y más de entender cómo se mueve la demanda.
Con información de Revista Travesías
