El Mundial 2026 puso a Cabo Verde en el centro de la escena deportiva gracias a la destacada actuación de su selección y, especialmente, de su arquero Vozinha. Sin embargo, el creciente interés internacional por este pequeño país africano trasciende el fútbol. Formado por diez islas volcánicas en medio del océano Atlántico —nueve de ellas habitadas—, el archipiélago se consolida como un destino que combina naturaleza, historia, playas, trekking y una identidad cultural propia.
Con una población cercana a los 550.000 habitantes y una importante diáspora repartida por el mundo, Cabo Verde obtuvo su independencia de Portugal en 1975. Desde entonces desarrolló una economía basada principalmente en el turismo y las exportaciones agrícolas, posicionándose entre los países africanos con mayor estabilidad económica.
La puerta de entrada suele ser Praia, la capital ubicada en la isla de Santiago. Allí, el intenso color turquesa del mar contrasta con los paisajes áridos y volcánicos que caracterizan buena parte del territorio. Muy cerca de la ciudad se encuentra Cidade Velha, considerada la primera ciudad fundada por europeos en África tropical y declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Sus antiguas fortificaciones, el valle agrícola y las construcciones históricas permiten comprender la importancia que tuvo el archipiélago durante la época de los descubrimientos portugueses.

Santiago también invita a conocer uno de los capítulos más duros de la historia local. En Tarrafal funciona el antiguo campo de concentración creado por el régimen portugués en 1936, hoy convertido en un sitio de memoria que recuerda la persecución política durante la dictadura y las luchas por la independencia de las colonias africanas.
Otra de las islas más visitadas es São Vicente, donde se encuentra la ciudad portuaria de Mindelo, reconocida por su intensa vida cultural y musical. Allí nació la legendaria cantante Cesária Évora, figura emblemática de la música caboverdiana, cuyo legado permanece presente en murales, monumentos e incluso en el aeropuerto internacional que lleva su nombre.
Mindelo combina el movimiento de los cruceros internacionales con mercados callejeros, restaurantes, cafés y comercios donde conviven turistas y residentes. Entre las propuestas gastronómicas sobresale la cachupa, el plato nacional de Cabo Verde. Elaborado con maíz, legumbres, verduras y distintas carnes, suele compararse con el locro argentino por su consistencia y variedad de ingredientes. En muchas regiones rurales continúa siendo una de las comidas más consumidas por su alto valor nutritivo.

Desde São Vicente parten ferris hacia Santo Antão, considerada por muchos la isla más espectacular del archipiélago. Sus profundos cañones, montañas cubiertas de vegetación y caminos entre acantilados ofrecen algunos de los mejores circuitos de trekking del Atlántico. Durante septiembre y octubre, cuando las lluvias transforman el paisaje, la vegetación alcanza su máximo esplendor y muchos viajeros comparan sus escenarios con los de la película Jurassic Park.
Las caminatas costeras permiten descubrir pequeños poblados prácticamente aislados, donde aún se conserva un estilo de vida tradicional. En estas comunidades es habitual encontrar alojamientos familiares, productores locales y bebidas típicas como el jugo de bissap, preparado con flor de hibisco y conocido en varios países africanos como agua de Jamaica.
Además del senderismo, Cabo Verde ofrece playas ideales para el descanso, el surf, el windsurf, el kitesurf, el buceo y la navegación. La isla de Sal concentra gran parte de la infraestructura turística, con resorts frente al mar, mientras que Boa Vista también atrae visitantes por sus extensas playas de arena blanca y la posibilidad de observar tortugas marinas durante determinadas épocas del año.
Cómo llegar desde Argentina
No existen vuelos directos entre Argentina y Cabo Verde. La alternativa más habitual consiste en viajar primero a Lisboa o Madrid, ciudades que cuentan con conexiones frecuentes hacia el archipiélago.
Otra opción es volar hasta Recife, en Brasil, desde donde operan servicios directos semanales hacia Cabo Verde. También algunos cruceros transatlánticos que parten desde Buenos Aires incluyen escalas en las islas de Santiago o São Vicente.
Cuándo viajar
El clima es cálido durante todo el año, con temperaturas que suelen oscilar entre los 22 °C y los 30 °C.
Quienes buscan playas y deportes acuáticos pueden viajar prácticamente en cualquier temporada. En cambio, para realizar trekking y disfrutar de los paisajes más verdes de Santo Antão, los meses de septiembre y octubre suelen ser los más recomendados, luego de las lluvias estacionales.
Dónde alojarse
La oferta hotelera varía según la isla. Sal concentra la mayor cantidad de resorts y hoteles de categoría internacional, mientras que en Santiago, São Vicente y Santo Antão predominan pequeños hoteles, posadas y apartamentos turísticos.
Fuera de la temporada alta es posible encontrar alojamientos desde 30 euros por noche, aunque las tarifas aumentan en los establecimientos frente al mar o durante las vacaciones europeas.
Requisitos para viajar
Los ciudadanos argentinos deben verificar los requisitos migratorios vigentes antes de viajar, ya que las condiciones de ingreso pueden modificarse. También es recomendable contratar un seguro de asistencia al viajero y revisar las exigencias sanitarias actualizadas antes de la partida.
El creciente interés que despertó Cabo Verde durante el Mundial 2026 volvió a poner en el mapa a un destino todavía poco explorado por los turistas sudamericanos. Para quienes buscan playas, naturaleza, historia, gastronomía y experiencias alejadas de los circuitos tradicionales, el archipiélago aparece como una alternativa diferente para planificar un próximo viaje por el Atlántico.
Fuente: Clarín.
