Estás por disfrutar del viaje con toda la emoción… pero hay algo que te molesta: esa sensación insoportable de tener el oído tapado. Médicamente se llama barotrauma del oído, aunque la mayoría lo conoce simplemente como «oído de avión».
Durante el vuelo, sobre todo en el despegue y en el aterrizaje, la presión del aire cambia bastante rápido. Eso puede bloquear la trompa de Eustaquio, un conductito que regula la presión en el oído medio. Cuando no logra equilibrarla bien, aparece esa sensación tan molesta de oído tapado.
La buena noticia es que no hace falta soportarlo hasta que se pase solo. Hay formas seguras, naturales y muy efectivas de destaparse los oídos después de volar.
Inhalación de vapor
Herví agua y ponela en un bowl o una fuente grande. Acercá la cara, tapate con una toalla para que el vapor no se escape y respiralo profundo unos minutos. Esto puede ablandar la cera y abrir los conductos. Si querés potenciar el efecto, agregale unas gotitas de aceite esencial de lavanda o árbol de té.
Maniobra de Valsalva
Cerrá la boca, apretá suavemente las fosas nasales y soplá despacito. Eso genera presión en la parte de atrás de la nariz y puede abrir la trompa de Eustaquio. Podés hacerlo varias veces durante el vuelo, pero ojo: no soples con fuerza porque podés lastimarte los tímpanos.
Maniobra de Toynbee
Parecida a la anterior, pero esta vez hay que tragar. Tapate la nariz y tomá pequeños sorbos de agua. Al tragar con la nariz cerrada, ayudás a destapar el conducto. Es una buena opción para hacer mientras volás.
Gotas de aceite de oliva o peróxido de hidrógeno
Si el problema es por cera acumulada, este método viene bárbaro. Recostate con el oído afectado hacia arriba, ponete entre 3 y 5 gotas de aceite de oliva tibio o agua oxigenada con un gotero, y quedate así unos 5 a 10 minutos. Después, girá para el otro lado para que drene. Se puede hacer hasta tres veces por día.
Compresa tibia
Mojá una toalla con agua caliente, escurrila bien y apoyala sobre el oído afectado entre 5 y 10 minutos. El calor ayuda a aflojar los fluidos y que salgan más fácil. También podés usar una almohadilla térmica.
Fuente: Travesías
