Desde su inauguración en 2020, el puente colgante de La Florida se ha consolidado como uno de los lugares más visitados por quienes llegan a San Luis en busca de naturaleza, tranquilidad y paisajes únicos. Su estructura moderna, suspendida sobre el río Quinto, no solo une las localidades de La Florida y Balde de la Isla, sino que también se ha transformado en un ícono turístico que atrae a cientos de visitantes y amantes de la fotografía.
Ubicado en la zona del dique La Florida, el puente ofrece una de las vistas más encantadoras de la provincia. El entorno serrano, el murmullo del río y la vegetación autóctona crean un escenario perfecto para caminar, descansar o simplemente contemplar el paisaje. Su diseño, de 80 metros de largo y un metro de ancho, se eleva a 40 metros sobre el agua y cuenta con iluminación autosustentable, lo que le da un atractivo especial al caer la tarde.

El lugar se ha convertido en punto de encuentro y símbolo de identidad local. Además de cumplir una función práctica para los vecinos —que antes debían recorrer 16 kilómetros para cruzar el río—, el puente impulsa el desarrollo del turismo rural en la zona. Los visitantes pueden disfrutar de excursiones, almuerzos campestres y pequeños emprendimientos gastronómicos y de alojamiento que se expanden alrededor de este nuevo foco turístico.
Desde Bahía Blanca, se debe tomar la Ruta Nacional 33 hasta Río Cuarto, continuar por la Ruta Nacional 8 y luego por la Ruta Provincial 9 hasta la rotonda de ingreso a El Trapiche. Desde allí, se sigue por la Ruta Provincial 39 hasta La Florida. Una vez en la localidad, el puente se encuentra señalizado, accesible tanto a pie como en vehículo liviano, con recomendaciones de revisar el estado del camino si ha llovido recientemente.
Este puente no solo conecta dos márgenes del río Quinto: une también a los visitantes con la esencia natural y hospitalaria de San Luis, ofreciendo una experiencia que combina paisaje, historia y desarrollo local.
Fuente: ANSL
