Luca Barbarossa, un cantautor romano ideó recorridos muy peculiares por una Roma menos conocida y que acompaña con su música. Así, los turistas pueden ir más allá de los clásicos como la Bocca della Verità, el Panteón o los Museos Vaticanos.
Sus canciones evocan la esencia de la ciudad y nos llevan a rincones como la Vía Margutta, donde «cade la notte, senza fare rumore» (la noche cae, sin hacer ruido). Cada visitante encuentra su propio mapa personal de Roma, explorando calles, plazas y pasadizos que forman recuerdos únicos. Como dice Barbarossa, la ciudad «è de tutti, pure de chi sta allo sprofonno; perché ‘na vorta era de Roma un po’ tutto er monno» (es de todos, incluso de quienes están en lo más bajo; porque hubo un tiempo en que Roma era un poco todo el mundo).
Entre las joyas menos concurridas se encuentra la Basílica de San Pablo Extramuros, una de las cuatro mayores de la ciudad, construida sobre la tumba del apóstol Pablo y con vestigios que datan del siglo IV. Tras un incendio en 1823, fue reconstruida, conservando su claustro del siglo XIII. Sus mosaicos dorados muestran a todos los papas, incluidos los pontífices del Nuevo Mundo: Francisco y León XIV.
Monte Testaccio, en el barrio homónimo, es un montículo artificial de 54 metros formado por millones de fragmentos de ánforas de aceite de la época romana, un testimonio del comercio y consumo de hace dos mil años. Frente a él, la Centrale Montemartini fusiona arte clásico y arqueología industrial en una antigua central eléctrica, donde estatuas de dioses conviven con turbinas y motores diésel, creando un escenario único.
Para quienes buscan vistas panorámicas, Trastevere ofrece La Scalinata, con 128 peldaños hasta Monteverde, un lugar tranquilo que fue favorito del director Sergio Leone. Otra opción es la Terrazza delle Cinque Lune, cerca de Piazza Navona, con azoteas llenas de flores y una panorámica de 360 grados, ideal al anochecer mientras suena en la radio «Roma fatata lasciami cantare una serenata» (Roma encantada, déjame cantar una serenata).
Datos prácticos: la basílica y el Monte Testaccio requieren entradas simbólicas o reservas; la Centrale Montemartini abre de martes a domingo por 11 €; la Scalinata y la terraza son accesibles al público, aunque la terraza recomienda reserva en temporada alta.
Con información de La Nación
