Los safaris en modalidad self-drive —donde el viajero conduce su propio vehículo en entornos naturales— ganan terreno como alternativa turística. Entre las propuestas más accesibles destaca un circuito en Brasil, en el Pantanal, que permite observar fauna en espacios abiertos, consolidándose como una de las opciones más atractivas fuera de África.
El concepto combina autonomía y contacto directo con el entorno. Puede ir desde alquilar un vehículo 4×4 con equipamiento básico hasta opciones más completas con carpa, cocina y suministros para travesías prolongadas. Según el destino, el recorrido puede hacerse de forma independiente o con acompañamiento de guías. En todos los casos, la experiencia se apoya en la inmersión en ecosistemas con mínima intermediación.
África concentra varios de los destinos más desarrollados. Namibia ofrece paisajes extremos y baja densidad de visitantes, lo que incrementa las probabilidades de avistamiento de fauna como elefantes del desierto y rinocerontes. En el eje Zambia-Zimbabue, el río Zambeze articula recorridos entre parques nacionales con alta presencia de leones, leopardos y elefantes. Sudáfrica, en tanto, presenta una opción más accesible en el Parque Nacional Kruger, con infraestructura consolidada y rutas aptas para conductores sin experiencia previa.

Uganda se posiciona como alternativa emergente. Aunque menos masificado que Kenia o Tanzania, ofrece parques como Murchison Falls y Kidepo Valley, donde se combinan paisajes de sabana, fauna diversa y condiciones más exigentes para la conducción, lo que eleva el nivel de aventura.
Fuera de África, Brasil sobresale por el Pantanal, el mayor humedal tropical del mundo. A diferencia de la Amazonia, su geografía abierta facilita el avistamiento de especies como jaguares, caimanes y capibaras. Los itinerarios incluyen actividades complementarias como navegación, caminatas y snorkel en ríos.
Otros destinos incluyen Omán, con rutas desérticas y fauna adaptada a climas extremos, y el norte de Australia, donde parques nacionales y biodiversidad local permiten una experiencia similar a un safari tradicional.
En conjunto, el segmento refleja una tendencia hacia viajes más autónomos, con menor intermediación y un énfasis creciente en experiencias inmersivas en la naturaleza.
Con información de National Geographic
