Viajar sin pareja, amigas o familiares ya no significa necesariamente viajar en soledad. Los viajes grupales de mujeres se consolidan como una alternativa para quienes quieren conocer nuevos destinos pero no encuentran con quién compartir la experiencia.
Erika Martínez conoce de cerca este fenómeno. Primero comenzó viajando sola y compartiendo consejos y experiencias en un blog. Con el tiempo descubrió que muchas de sus seguidoras tenían un deseo en común: querían viajar, pero no se animaban a hacerlo solas.
“Me empezaron a seguir muchas chicas que querían viajar y no se animaban a hacerlo solas. Ahí se me ocurrió empezar a armar grupos pequeños”, explicó durante una entrevista con Amo Viajar.
Viajar sin depender de la compañía
Las razones para sumarse a estos grupos son diversas. Hay mujeres que no logran coordinar vacaciones con sus amigas, otras cuyas parejas no disfrutan de viajar y también quienes simplemente buscan concretar un destino que vienen postergando.
No existe tampoco una edad determinada. Según Martínez, los grupos reúnen a mujeres de distintas generaciones, aunque el perfil puede variar según las características y exigencias físicas de cada destino.
Incluso se suman madres e hijas, abuelas y nietas o amigas. Y muchas repiten la experiencia.
“Hay amigas que ya han viajado 12, 11 o 10 veces conmigo. Se crea un vínculo; yo siempre acompaño a los grupos y es como que ya somos todas amigas compartiendo viajes”, contó.
Grupos reducidos y una experiencia más cercana
La propuesta de Mujeres de Viaje se organiza junto con una agencia de turismo y generalmente trabaja con grupos de hasta 16 pasajeras, aunque algunas salidas pueden llegar a 20 integrantes.
La elección de grupos reducidos busca facilitar la logística, pero también generar una experiencia más cercana entre las participantes.
Para las primerizas, uno de los principales desafíos aparece antes de comenzar el viaje: el temor a no conocer a nadie o no integrarse al grupo.
“Hay personas que nunca se largaron solas a nada. Tienen miedo de estar solas o de no encajar”, señaló Martínez. Para facilitar ese primer contacto, las pasajeras participan previamente de grupos de WhatsApp y luego se encuentran personalmente al iniciar el viaje.

Mucho más que conocer un destino
La experiencia busca además combinar turismo, cultura y momentos compartidos. En destinos de playa, por ejemplo, la propuesta no se limita al descanso frente al mar, sino que incorpora recorridos históricos, ciudades y atractivos culturales.
Martínez mencionó experiencias en Perú, México y Brasil, entre otros destinos, además de propuestas dentro de Argentina.
La organización se realiza junto con una agencia, que se ocupa de la gestión administrativa, pagos e itinerarios. Erika concentra su tarea en la comunicación con las pasajeras y, especialmente, en acompañar personalmente los grupos durante los viajes.
Planificar y pagar el viaje con anticipación
Otro aspecto importante es la posibilidad de organizar económicamente la salida. Los viajes internacionales suelen lanzarse alrededor de cinco meses antes, permitiendo realizar pagos parciales.
“Tratamos de largarlos con tiempo, cinco meses antes, como para que se puedan ir haciendo pagos parciales”, explicó. Generalmente, el viaje debe quedar cancelado entre 20 y 30 días antes de la partida. Para los destinos nacionales también existen alternativas de financiación con tarjeta.
La clave: dejar de postergar
Detrás del crecimiento de estos grupos aparece una idea sencilla: no depender necesariamente de otra persona para cumplir el sueño de conocer un destino.
Martínez sostiene que muchas mujeres llegan después de haber postergado durante años un viaje por no encontrar compañía.
“Si es un deseo real que lo sienten, que no lo posterguen”, resumió durante la entrevista. Y agregó que participar de una salida grupal también implica llegar con ganas de compartir y adaptarse a los tiempos de otras viajeras.
Así, los viajes de mujeres dejan de ser solamente una alternativa para quienes no tienen compañía. Para muchas participantes se convierten también en una oportunidad para conocer gente, generar nuevos vínculos y finalmente concretar esos destinos que alguna vez quedaron pendientes.
