A solo 40 kilómetros de Bahía Blanca, Al Este Bodegas y Viñedos se ha convertido en un destino imperdible para quienes buscan combinar naturaleza, historia y el encanto del vino.
“La bodega y el viñedo, son un conjunto de actividades que tienen mucho trabajo todo el año y en esta etapa estamos muy activos. En primavera la parte turística empieza a tener un poco más de atractivo: salir de la ciudad, hacer una escapada relativamente corta, llegarse a Médanos y poder conocer la bodega”, señaló su propietario, Daniel Di Nucci, en el programa Amo Viajar.
El visitante puede disfrutar de recorridos guiados y degustaciones sin necesidad de reserva previa, una opción perfecta para quienes deciden improvisar un plan distinto de un día para otro. “Tenemos distintas alternativas. En primer lugar, de lunes a viernes, de las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde, recibimos gente que quiere conocer la bodega, degustar vinos, y el sábado lo mismo hasta la una”, explicó Di Nucci.
Además, el espacio abre sus puertas para eventos sociales y empresariales en un entorno único. Aunque Al Este no funciona como restaurante, la experiencia puede complementarse con la excelente oferta gastronómica de la zona.
Durante décadas, estuvo prohibido producir vino en la provincia de Buenos Aires, lo que borró la tradición vitivinícola local. Di Nucci lo relata que frente a una difícil situación económica en los años 30, “la solución que se adoptó fue prohibir a la provincia de Buenos Aires y a la provincia de Entre Ríos producir vino. En aquel momento, Buenos Aires era la cuarta productora de vino después de Mendoza, San Juan y Río Negro. Fue una ley proteccionista, que borró de la cultura general la vitivinicultura en toda la provincia de Buenos Aires y en Entre Ríos”.

Cuando en el año 2000 Al Este comenzó su camino, lo hizo como pionera. Hoy, la vitivinicultura bonaerense crece con fuerza y futuro. “La provincia de Buenos Aires es una provincia tan grande como cualquiera de los grandes países productores de vino de Europa, España, Francia, Italia. Y con diversidad de suelos y climas, lo que permite tener mucha diversidad de vinos en el territorio de la provincia”, destacó el bodeguero.
«La gente puede llegar a pensar, que como no ven muchos viñedos, se trata de una zona que no es apta como para eso, pero hay entre 20 y 25 bodegas que hacen todo el ciclo de producción y más de 80 emprendimientos», agregó.
Las características de Médanos son, además, un privilegio natural para la vid. Suelo pobre en materia orgánica, subsuelo de tosca blanca y el característico viento medanense hacen que los vinos adquieran personalidad propia. “El hecho de ser una zona ventosa tiene la característica de estimular a la uva a desarrollar una piel más gruesa. Mucho de lo que nosotros apreciamos del vino está directamente relacionado con la piel. Para nosotros que hacemos vino, esa es una característica muy favorable, porque le agrega mucho color, aroma y sabor al vino”.

La bodega también genera impacto en la economía local, especialmente en tiempos de cosecha. “Durante aproximadamente un mes, un mes y medio, tomamos el número de personas más importante y genera una pequeña microactividad aquí en la zona. Esto es recurrente todos los años”, cuenta Di Nucci.
La idea de construir cabañas para pernoctar en el viñedo aún está pendiente, pero la experiencia de recorrer los viñedos, degustar vinos en el mismo lugar donde nacen y descubrir la historia vitivinícola de la provincia, ya es motivo suficiente para organizar una escapada.
